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Símbolos

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Carles Ruiz

Alcalde de Viladecans

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Los símbolos representan a las personas o, mejor dicho, representan los  sentimientos e ideas con las que se identifican  las personas. Los países tienen símbolos. Los clubes deportivos, las religiones, los partidos, los municipios, ya sean grandes o pequeños, tienden a verse reflejados como colectivo a través de los símbolos. 

La base de la democracia es la pluralidad y, consecuentemente, la convivencia de una pluralidad de iconos. Las instituciones no representan a los símbolos de forma individual, sino que, para representar esa convivencia plural, se crean los símbolos oficiales: banderas, textos constitucionales, himnos. La senyera, el escudo constitucional, l'Estatut, els Segadors... son signos que nos representan a todos. 

Winston Churchill fue preguntado una vez sobre si le caían bien los franceses; su respuesta fue: "No lo sé, no los conozco a todos". Detrás de los símbolos están las personas representadas por ellos. Por eso cuando se rompe, se pisa, o se quema un icono, se está ejerciendo un acto de violencia simbólica contra las personas que se identifican con él, ya sean símbolos oficiales o de ideas y colectivos concretos. 

Asistimos a una cierta banalización de la política, de lo colectivo, de aquello que nos une. Se llega al extremo de sustituir desde algunas instituciones los símbolos compartidos por aquellos que son particulares, los que representan sólo a una parte de la población, en detrimento de los colectivos. Hace unos días asistimos en una televisión pública a la quema de un ejemplar de la Constitución. No sé qué me produjo más desazón: el hecho de contemplar un acto de violencia contra un símbolo, o la quema de un libro. La banalización de la violencia contra los símbolos es enemiga del pluralismo y de la democracia.